Blog Image

...Como la vida misma

Así sucedió realmente...

Historias reales del camino

Los caminos del Señor son infinitos

Relatos cortos Posted on Dom, febrero 17, 2019 00:31:56

Antes de ser cura hay que ser monaguillo, pues yo lo mismo, antes de ser hospitalero hay que hacer el camino. Es una de las premisas que se requieren para tal fin y no vale cualquiera. Tiene su lógica, solo alguien que ha hecho el camino, sabe las necesidades de un peregrino.
Hay que tener don de gentes, ser sociable, saber escuchar y estar dispuesto a sacrificar tu tiempo por y para los demás, algo que con el paso del tiempo se está perdiendo, el sacrificio.

En mi propio camino también ha habido historias que contar, muchas, pero hay una que resalta sobre las demás, que relata un antes y un después de mi camino. Resume en síntesis lo que realmente es el Camino,  es la suma delo aprendido más la propia experiencia y por  eso he decidido incluirla en estos relatos cortos.

Había llegado a aquel albergue, que según decían las crónicas era el más antiguo del Camino, se trataba del antiguo albergue de Azofra, cuya hospitalera la señora María, era una encantadora, piadosa y anciana mujer. Creo recordar que databa del 1.100, el albergue claro.

Estaba atravesando tierras de la Rioja en la época posterior a la vendimia, aún permanecía en el aire el olor dulzón de la uva madura. Las viñas aún conservaban la hoja casi caduca y algunos racimos que habían escapado de las máquinas recolectoras aún permanecían en sus vides.

Muchas veces los aciertos en la vida se consiguen a base de errores. Uno de mis errores fue beber vino de la rioja. Llevaba tensión acumulada que salió a flor de piel aquella noche en el albergue de Azofra. Los pocos peregrinos que había aquella noche se fueron espantados para sus respectivas literas ante el bochornoso espectáculo que estaba montando, entre ellos dos peregrinas brasileñas y mi amigo.

Cuando me levanté por la mañana estaba solo, ni siquiera el amigo con el que partí de mi casa estaba allí. Se había ido. Era el cuarto día de camino y quedaban mucho por delante. A media mañana le llame por teléfono y me dijo que me esperaba más adelante a unos pocos kilómetros para comer juntos.

Compré un bocadillo y algo de beber para comer con mi amigo. Fueron pasando los kilómetros y mi amigo no aparecía. Le volví a llamar y me repitió lo mismo, más adelante. Después de recorrer mas kilómetros de los que me había dicho llegué a la conclusión de que ya no estaba en el camino. Y así fue. Después supe que cuando le llamé la primera vez, ya estaba subido al autobús que lo llevaría de vuelta a casa.

Y así con una mezcla de sentimiento de culpa y de alivio fue como llegué a Grañón.
Nada más entrar en el patio de la iglesia reconocí a las dos peregrinas brasileñas que nada más verme salieron corriendo balbuceando palabras poco amistosas.

Al poco rato vino el cura D. José Ignacio Díaz Pérez. Me dijo que ya sabía lo que había pasado la noche anterior y que allí no me podía quedar. Que no quería problemas y que era mejor que me fuera al siguiente albergue. Me quedé abatido porque el rechazo siempre duele. Recompuse mi ánimo y mi estómago con el bocadillo que aún llevaba y continué mi camino. Cuando ya me iba se acercó una mujer que dijo llamarse Montserrat, catalana y me dice: Soy la hospitalera, si por mi fuera te podrías quedar pero aquí manda el cura y ya te dijo que las chicas brasileñas se habían quejado.

Llevaba un buen rato dándole fuerte a la silla de ruedas sin darme cuenta de que iban pasando los kilómetros. Estaba abatido moralmente pero con mucha fuerza física y todo lo descargaba dándole más y más fuerte cada vez. De pronto un coche para enérgicamente en el arcén interceptando mi trayectoria. Hola, soy Luis el Jicho de Miranda de Ebro, llevo todo el día de aquí para allá repartiendo congelados y te he visto y me digo, olé tus huevos!!!! y nada , paro de saludarte y a darte ánimos y cualquier cosa que necesites, aquí estoy yo, Luis el Jicho de Miranda de Ebro.

Luis era todo un personaje. No paraba de hablar. Mira, me dice.- te vas a llevar una bolsa de congelados. No, por dios, lo que me faltaba!!!!! Pero Luis era muy, pero que muy insistente y no hubo manera de rechazarle nada.

Y así con otro estado de ánimo y una bolsa de congelados me fui en busca del próximo albergue. Llegué a aquel pueblo, Belorado era el nombre. Allí me estaba esperando Montserrat. Me dice, verás no podría dormir tranquila esta noche sin saber como estarías. Te estoy esperando para llevarte a un albergue que hay aquí cerca pero me tienes que prometer que no vas a liarla. Claro que no.- respondí, aquello se me fue de las manos pero de verdad que no volverá a pasar, no pienso probar el vino en todo el camino.

Cuando entré en el albergue había cinco chicas jóvenes perfectamente alineadas detrás de las mesa. Enseguida comprendí que estaban sobre aviso de mi llegada. El albergue estaba situado en la planta superior de un bar. Entonces una de las chicas me dijo, aquí hay escaleras, ¿ qué te parece dormir en el ayuntamiento sobre un colchón en el suelo?? Sin problema, me vale cualquier sitio, hasta la cárcel. Entonces ella dijo: Bueno, espera un rato que pensemos como vamos a hacer.

Volvió y me preguntó.- ¿ Qué te parece si entre todas te subimos, te duchas y después te bajamos para cenar y te volvemos a subir?. De acuerdo, respondí.
Las chicas me subieron, desmontaron la puerta del baño para que pudiera entrar, me bajaron para cenar. Me puse a la mesa y la camarera me preguntó que quería de primero y cual de segundo. Estaba flipando. Acostumbrado cuatro días a bocadillos aquello era un manjar, tanto que ni postre pedí. Cuando pregunté cuanto era, me respondieron que la voluntad, que podía depositar en una especie de hucha lo que quisiera. Seguía flipando. También les dejé la bolsa de productos congelados que me regaló el cachondo de Luis El Jicho.

Las chicas me subieron y cuando entré en el cuarto de literas, vi a un peregrino Suizo del albergue de Azofra. Me coloqué en el lado opuesto del cuarto en el que estaba él y ni un saludo nos cruzamos. Dormí plácidamente aquella noche de sábado. Me llevo un excelente recuerdo del trato recibido. Eran personas de bien que no pensaban en el dinero, sino en el peregrino. Gracias pueblo de Belorado.

Arranqué de Belorado con otra mentalidad. Había gente buena en el mundo. Con estos pensamientos pasé media mañana hasta que un coche se paró en la otra mano y una voz del conductor me dijo.- Hola Sergio. Ostras!!! me conocía. Era el Sr. cura de Grañón. Que tal te va? Pues bien, muy bien. Si continúas unos kilómetros más te estaré esperando en un pequeño albergue que vas a encontrar y comeremos juntos. Se llama Tosantos. Y arrancó.

Y efectivamente, allí estaba el Sr. cura esperando por mi. Entramos en el albergue y me presentó al hospitalero, José Luis de Madrid. Había muchos peregrinos de diversos países y un matrimonio de Madrid, amigos de José Luis. El Sr. cura me dijo, Sergio vamos a comer, siéntate a la mesa con nosotros. Había dos platos sobre la mesa. El Sr. cura bendijo la mesa y empezaron a llenar la mesa de pucheros y otros platos. De postre, pasteles que alguien había traído. Todo un manjar.

Era el día del Pilar, 12 de Octubre. Jose Luis era un excelente hospitalero, podría considerarlo mi maestro del cual tomé la parte operativa y como mi mentor espiritual era José Ignacio Díaz , el Sr. cura de Grañón, ahora cura en Logroño, que me enseñó mucho sin decirme nada.

Jose Luis tenía por costumbre hacer una oración por los peregrinos que habían pasado la noche anterior en su albergue, unido a que era el día de la virgen del Pilar, nos asamos toda la tarde preparando la oración en latín acompañada de cánticos y mientras tanto José Luis repartió la preparación de la cena. A mi me tocó cascar las patatas por que según me dijo Jose Luis cuando se cascan las patatas para un guiso, absorben y desprenden mejor los sabores.

Cuando salí de Tosantos aquella mañana de niebla, estaba ya con otra mentalidad con respecto al camino, a mi camino, a mi vida. Comprendí enseguida que ese era el camino que tenía que llevar a partir de ahora. El Camino del bien, sin mirar a quien.

En estos dos últimos días había recibido lecciones de vida de gente desconocida, lecciones que cambiaron mi vida, por eso dicen que el camino te puede cambiar la vida. Y es verdad, esto pasa. El camino no te va solucionar tus problemas pero si que vas a aprender cosas que te van a servir para solucionar tus problemas.

Cuando llegué a Villafranca de Montes de Oca no me imaginaba que tenía que hacerle frente a las subidas de los Montes de Oca y en las circunstancias en que sucedió.
Al pasar por delante de un bar, me sale al paso un joven gaditano que también estaba en el albergue de Tosantos y que ejercía funciones de hospitalero por diversos albergues y que a posteriori me enteré, albergues que gestionaba el Sr. cura. Porque José Ignacio Díaz era algo más que un cura. Había creado una red de albergues que el mismo reparaba con sus propias manos. Había sacado a mucha gente del alcohol,de la calle, de las drogas. Una persona muy humana y un personaje en el camino. Espero que algún sea más reconocida su labor altruista.

Ven a tomar un café que estoy con el matrimonio de Madrid amigos de José Luis y quieren hablarte. Jolines, pensé.- ¿qué está pasando aquí? Desde aquello de Azofra todo ha cambiado, las cosas que me están pasando son increibles, mágicas.

Nos tomamos el café y ellos dijeron. Te vamos a ayudar a subir estos montes que es muy complicado. Cuando salimos comenzó a llover y con ganas y el joven gaditano me dio su capa con la que me pude protegerme de la lluvia mientras que él iba a la lluvia. Era un sube y baja de montes y no cesaba de llover, el arcén super estrecho que cada vez que venia una camión teníamos que pegarnos lo máximo al guardarrail.

Fue una locura y ya en un momento dado dije que era suficiente , que ya podía subir lo que faltaba pensando que quedaba poco. La mujer que era la que conducía , nos iba esperando cada pocos kilómetros. Sentí vergüenza ver como estaban calados hasta los huesos y les dije que se fueran. Seguí subiendo lo que pensaba la última colina, pero aquello continuaba bajando y subiendo, Fue interminable. Pero salí adelante.

Cuando llegué a Santiago después de 33 días, alguien me apuntó a leer la oración en la misa del peregrino en la Catedral de Santiago. Yo no sabía que me habían apuntado y cuando el cura miró para mí, invitándome a leer la oración, me llevé una sorpresa y una gran emoción. Me sobrecogió. Comencé a leer y de vez en cuando levantaba la vista hacía el público , pude distinguir a casi todos los compañeros peregrinos que habíamos partimos desde mismo punto Roncesvalles y que a lo largo del camino íbamos coincidiendo en diferentes albergues, entre ellos reconocí a las chicas brasileñas llorando, al peregrino suizo y a otros peregrinos también.

Después, una de ellas se acercó a mi y me pidió perdón. Yo respondí que el perdonado tenía que ser yo. Nos dimos un fuerte abrazo entre sollozos.

Y así fue como mi camino y mi vida cambiaron gracias a todas estas personas que existen de verdad. Gracias a todos/as vosotros/as.



La historia de Clara Kotake

Relatos cortos Posted on Sáb, febrero 16, 2019 22:51:42


Brasil es un extenso país, tanto que alberga por cosas del destino, la mayor comunidad japonesa fuera de japón. Nipo-brasileiros de sexta generación concentrados en la ciudad de Sao Paulo, la ciudad más rica de Brasil.

Brasil es el país sudamericano que más peregrinos aporta de toda Sudamérica, debido a dos razones importantes: La religión católica y Paulo Coelho que con su libro «Diario de un mago» enganchó con sus periplos peregrinos a cientos de sus pasianos.

En cualquier albergue hay una reseña de un peregrino brasileño, una bandera de Brasil o cualquier otro artículo de publicidad que represente a Brasil. Los brasileños aman su tierra y la llevan allá donde van.

Clara Kotake era una peregrina de la sexta generación. Clara Kotake vivía en Sao Paulo, Clara Kotake era de origen japones y como no, llevaba su bandera de Brasil. Porque Clara hablaba portugués, había nacido en Brasil.

El carácter brasileño es muy abierto, alegre, salvo excepciones que también las conocí, pero estas últimas quedan para otra historia. Clara era un mujer valiente, decidida y amigas de sus amigas.

Aquel día de San Juan había mucha concurrencia en el albergue y eso deja poco tiempo para entablar relaciones o conocer a alguien con su historia maravillosa, sin embargo, Clara destacaba entre los demás, sin dudarlo para mi lo que más me llamo la atención era ver a una japonesa hablando en portugués.

Enseguida conectamos. Me gusta involucrar a los peregrinos en los preparativos de la cena, es la mejor manera de que te cuenten sus historias. Para mi es el mejor momento del día, unos cuantos peregrinos de diferentes partes del mundo preparando la cena alrededor de una mesa, unos cortando cebolla, otros zanahoria, otros pelando patatas , ajos, y mientras nos reunimos alrededor de la mesa, compartimos vino, experiencias, risas. Momentos inolvidables.

A Clara se la veía animada, activa, participativa, con ganas de hacer cosas, amigos. Enseguida ya eramos un grupo organizado en una tarea común, preparar la cena, algo tan trivial pero que realmente une a las personas. Las mesas siempre han tenido esta función, la de unir a las personas.

Durante toda la tarde hablamos y hablamos, hablamos de muchas cosas, a mi siempre me gusta saber cosas peculiares de los países, como la gastronomía, las costumbres, el folclore, etc. Por ella me enteré de que Sao Paulo era la ciudad del mundo que congregaba el mayor número de japoneses fuera de Japón, que Sao Paulo era una ciudad muy lluviosa pero la más rica del país.

En un momento dado de la tarde Clara me dijo.- Sergio, para el año que viene voy a volver con dos amigas de Sao Paulo. Hacer el Camino es una experiencia maravillosa y quiero que mis amigas puedan sentir y vivir lo que yo estoy viviendo.

En la despedida Clara me regaló una bandera de Brasil con una leyenda escrita de su puño y letra y cubrió una pagina entera en el libro de visitas del albergue.

Ya había pasado un año de aquello y un buen día dos peregrinas brasileñas que estaban en el albergue, me cuentan que iban a venir con una amiga que no pudo realizar el viaje. Les pregunté como se llamaba su amiga y me respondieron con cara compungida que se llamaba Clara Kotake. Como dice usted? Clara Kotake? que casualidad tan grande. Clara estuvo aquí el año pasado y me aseguró que vendría con dos amigas. Pues si, somos nosotras. Clara desgraciadamente falleció, un cáncer la barrió en seis meses y como ya teníamos todo previsto para venir con ella, pues aquí estamos. Inmediatamente fui al libro de visitas y busque aquellas palabras que había dejado escritas Clara. Las encontré y se las enseñe y la bandera de Brasil que aún seguía en el mismo sitio donde ella la colocó y entre sollozos bajamos la mirada como buscando su recuerdo.

Cuando vi la fecha en la que Clara había escrito aquellas palabras quedé sorprendido al comprobar que sus amigas habían llegado el mismo día pero un año después.

Indagando en la red, solo pude encontrar el pleito que su hermana Nair Kotake presentó contra la compañía de seguros AGF por negarse a pagar como indemnización de su seguro de vida por importe de 70.000 reales o lo que es lo mismo 16.000 euros.
Sentencia



Axel Patricio Fernando Witteveen, un corazón más grande que Argentina

Relatos cortos Posted on Lun, febrero 11, 2019 23:21:39


Casi todas las historias arrancan en la cocina que es donde me gusta estar. La cocina es un lugar donde paso muchas horas preparando el desayuno, la comida y la cena para los peregrinos.

Aquella noche tocaba tortilla española, un plato recurrente y que les gusta mucho a los extranjeros., algunos incluso me piden que les enseñe a preparar la tortilla o que les de la receta. Allí estaba yo pelando patatas cuando entró el peregrino Axel con su flamante bicicleta nueva.

Suelo bromear un poco con los peregrinos mientras les tomo sus datos para romper el hielo. Si es un extranjero les pido el pasaporte y si es nacional el DNI. ¿¿¿Así que te llamas Axel!!!!! como el desodorante, le dije, pero no le hizo mucha gracia.

Creo que había algo de tensión en este muchacho, así que le interrogué un poco.
Vaya!! vienes de Buenos Aires, exclamé. Si, acabamos de aterrizar en Madrid y desde allí nos hemos dirigido hasta aquí para comenzar desde este punto el camino.

Ah, no vienes solo, ¿ con quién vienes entonces? le dije. Vine con dos amigos que vienen andando hasta aquí. ¿ Cómo ? ¿vienes con dos amigos que vienen andando y tú en bicicleta??. Si, acabo de comprarla en un centro comercial, respondió.

Vamos a ver hombre!!!! Acabáis de hacer 10.000 km con tus amigos y ¿¿ahora los vas a dejar atrás??? no puedes hacer el camino en bicicleta y tus amigos andando, eso no está bien. Estuvo un rato pensando y me dijo.- Tienes razón, te regalo la bicicleta. No hombre no, yo no quiero la bicicleta. Lo que debes hacer es ir al centro comercial donde la compraste y devolverla si aún tienes el ticket de compra.

Y allá se fue el bueno de Axel a devolver su bicicleta recién comprada. Cuando lleguen mis amigos diles que vuelvo en un rato.

Seguí con la tortilla cuando al rato aparecieron sus dos amigos. Eran dos muchachos encantadores, alegres, siempre con la sonrisa puesta. Rápido hicimos buenas migas. Les conté lo de la bicicleta y les informé que Axel volvería pronto.

Mientras les tomaba los datos, uno de ellos me explicó que Axel era un artista muy conocido en Argentina y toda Sudamérica. Era músico, cantante, presentador.
Vaya , pues no tenía ni idea, le dije. Aquí no debe ser tan conocido porque yo ni flowers.-pensé.

Cuando regresó Axel, yo ya tenía la tortilla a punto de salir. Entró y entre sollozos se dieron los tres un gran abrazo. Comprendí que pudo haber algún ligero roce que hizo que Axel tomara la decisión de ir en bicicleta. Me alegre de que todo volviese a su estado normal. Después de cenar nos pasamos un buen rato cantando en Karaoke.

Sigo en contacto con Axel desde entonces. Un buen día me informó que iba a dar un concierto en el mítico Luna Park de Buenos Aires y me preguntó si me gustaría asistir como invitado. Sobra decir que no me lo pensé dos veces y le dije que si.

Fui a Buenos Aires y pude ver a Axel en su salsa. Asistí a sus dos conciertos como un invitado vip, estuve en su camerino deseándole mucha suerte. La verdad es que Axel si que es muy conocido en BA y en toda sudamérica, casi resultaba imposible salir a la calle y dar un paseo en libertad sin que no hubiese un solo momento en que alguna jovencita o la mamá de alguna adolescente no le pidiese una foto o un autógrafo.

Han pasado ya trece años de aquello y aún seguimos teniendo una sincera amistad. Axel es una persona extraordinaria, un gran profesional, lleno de humanidad y mucho corazón.



Mi pequeño ruiseñor

Relatos cortos Posted on Vie, febrero 08, 2019 02:15:51


Siempre supe que tenía muy buena química con los animales pero tanta, tanta, no me la esperaba. Cada día ponía música a través de mi radio online que buen trabajo me costó ponerla a funcionar, siempre pensando en los peregrinos. Cuando no ponía música, pues cantaba o silbaba.

Desde la ventana de la cocina podía ver el parque y los árboles cercanos y como llegaban los peregrinos o aquellos que pasaban de largo hacia el siguiente albergue, también a aquellos que iban en dirección contraria, a los lugareños que hacían deporte y estiramientos antes de correr y a los jubilados que se reunían a charlar tomando el sol de la mañana.

Un día mientras preparaba una tortilla española, con su cebolla, su pimiento, mientras hacía esto me puse a silbar la canción de Billy Swan » I can help»; de repente desde un árbol próximo a mi ventana percibí un trinar diferente al de otros pájaros, se distinguía , se hacía notar y hasta daba la impresión de que respondía a mis silbidos. Estábamos sintonizados. Sonreí.

Al día siguiente repetí la operación, me puse a silbar en el mismo sitio, sobre la misma hora y al rato veo llegar a un pequeño pájaro que se posó sobre una rama y que rápidamente respondía a mis silbidos. Seguíamos en sintonía.
Al tercer día repetí la misma operación pero esta vez le eché unas migas de pan en el suelo que rápidamente desaparecieron en su pico.

Un día que estaba la señora de la limpieza que era rumana, mujer religiosa y con mucha superstición, le dije: Vas a ver una cosa sorprendente. Voy a llamar a un pajarito y vas a observar como come de mi mano. En el fondo de mi sabía que lo podía hacer, Había química entre nosotros.

Salí al jardín mientras ella se quedó observando escondida detrás de la puerta. Llamé a mi pajarito y él apareció. Después lentamente bajé mi mano a ras de suelo llena de migas de pan. Mi pequeño amigo descendió all suelo de un grácil salto, después con saltitos cortos, se fue acercando a mi mano con total confianza, cogió una miga de pan, se subió al árbol y se puso a trinar.

La señora de la limpieza no salía de su asombro. No hacía más que repetir palabras en rumano que yo no entendía, se me acercó y me dijo: Tú tienes algo mágico, tienes un don. No sé lo que es pero lo he visto con mis ojos.

Pasó un tiempo y casualmente Manolo Ferrera de RNE rodó un programa en directo con Nieves Herrera sobre el Camino y me entrevistaron. Me preguntaron por Manuel Fraga y no quise responder, les conté la historia de mi pájaro.

Después un peregrino me dio un estampita de San Francisco de Asis y cuando me fijé en el pájaro que tenía sobre el dedo, me llevé una sorpresa, era mi pajarito, un » Herrerillo «.

Manolo Ferrera con Alberto, peregrino de Zaragoza


El enigma del traje negro

Relatos cortos Posted on Vie, febrero 08, 2019 01:37:18

El enigma del traje negro



El ser humano es sorprendente, ya lo decían los de Aquarius, Aquel día de niebla pude distinguir entre la bruma, la silueta de un jinete, su montura y un perro. Los tres avanzando lento pero con paso firme hacia el albergue. A medida que se acercaban observé el atuendo que portaba este joven, el porte esbelto de aquel caballo y lo arqueadas hacia afuera que tenía las piernas. Por suerte para él, en aquella época el albergue estaba ubicado en el centro de un parque, un lugar ideal para llevar tu caballo, tu perro.

Cada vez que miraba a aquel peregrino más gracioso me parecía su aspecto. Sus ropas me recordaban al traje típico folclórico gallego o portugués. Era peculiar. Negro sobre blanco. Sombrero negro. Camisa blanca sin cuello, chaleco negro y chaqueta corta negra con orlas,muchos bolsillos y grandes botones en las mangas, ambos de pana. El pantalón era como aquellos de los años 70, ceñidos en los muslos y acampanados al final.

A decir verdad, me tenía completamente desconcertado el origen de este peregrino. Era el primero que veía con ese traje y me llenó de curiosidad. Siempre me gusto adivinar cosas de la gente, observando sus caras, sus gestos y sus ropas. A base de practicar, como todo en la vida, llegas a tener cierta destreza en lo que haces, en este caso, en descifrar el origen de las personas, pero con este hombre, salvo el idioma que desveló su origen germano no acertaba a relacionar lo del traje.

Lo primero que hizo este joven fue atender a su caballo. Le libero de todo peso y de un saco de pienso que portaba en sus alforjas, dio alimento a aquel precioso equino. Después dio de beber a su perro. Luego saco un cepillo y mientras charlábamos cepilló la larga y brillante melena de su pony. Era de patas cortas pero robustas, como el Asturcón, un pequeño caballo asturiano de montaña.

Después de saber que venían andando o cabalgando desde Alemania comprendí porque tenía las piernas arqueadas como Lucky Luke, pero seguía sin saber porque iba vestido de esa guisa.

Como siempre, me gusta dejar las preguntas para después de cenar. Cuando un peregrino tiene saciadas sus necesidades es cuando puedes entablar una conversación que en este caso giro en torno a su persona, sus aventuras, su caballo, su perro y su traje. Yo no me iba para cama sin saber más sobre su traje.

La verdad es que me sorprendió saber el significado de su traje. En Alemania ser carpintero es más que una profesión. Era el traje típico de un carpintero alemán.Su atuendo era llamativo y por donde pasaba no dejaba a nadie indiferente. Se asocian para mantener unidos a los del oficio. Los compartimentos de sus chaquetas y pantalones son para llevar las herramientas.

Son wandergesellen, o trabajadores itinerantes que después de rematar su capacitación en diversos oficios, viajan para acumular experiencia desempeñando su oficio a cambio de comida, alojamiento y nuestro querido peregrino era un wandergesellen y mira tú por donde , el albergue era una cabaña de madera que precisaba algunos ajustes.

Aquella noche el hombre estaba preocupado por si le robaban el cabalo por lo que decidimos atarlo junto a la ventana que daba a su cama. Cuando se fue por la mañana vi como su figura se desvanecía entra la bruma con sus piernas arqueadas.




Navidad en el parque

Relatos cortos Posted on Mar, agosto 23, 2016 01:33:41

Navidad en el parque


Era el día de Navidad. Aquella mañana había amanecido a -7º. El parque estaba completamente cubierto de nieve, con una altura de nieve que sobrepasaba los 20 cm. El frío era aterrador, gélido. Así son los inviernos en Burgos. Decía un amigo que Burgos solo tiene dos estaciones, la del tren y el invierno.

Serían sobre las 11 de la mañana cuando alguien llamó a la puerta. Cuando abrí quedé atónito al ver a aquel hombre, aterido y temblando de frío, medio congelado, mal vestido, sin afeitar, despeinado, en fin, un desastre. Con zapatos de verano y calcetines finos. De su nariz salía hielo. Su ropa y calzado no eran las idóneas para ese lugar y esa época del año, menos para dormir al raso. Su cara reflejaba muy mal estado.

Me contó que había dormido sobre un banco del parque. ¡¡Me parecía increíble que lograra sobrevivir a una noche de ese calibre!! pero su historia era cierta, yo mismo lo había visto sentado sobre un banco aquella tarde-noche, pero no me hubiera imaginado por nada del mundo que pudiese pasar allí la noche y menos que saliera vivo de aquello.

Le invité a pasar y a que se sentara cerca del calor de dos radiadores que tenía encendidos en el comedor. Le serví un buen plato de lentejas bien calientes que habían sobrado del día anterior, con un poco de pan y un vaso de agua.
La situación me traía recuerdos de la infancia. Recuerdos sobre el hombre del saco. Un señor que era mudo y que cuando yo era niño, pasaba por las casas pidiendo limosna. Yo siempre le hacia pasar y le daba de comer, a pesar de que mi madre siempre me reñía por meter extraños en casa.

Me fui a la cocina y dejé que comiera en paz. Mientras el comía yo pensaba en aquel hombre. Desde la cocina oía el tintineo de la cuchara sobre el fondo del plato y cuando terminó aquel sonido, me acerqué con la pota de lentejas y se la dejé para que se sirviera más.

Cuando terminó me reuní con él para que me contara algo sobre su vida. Ahora de su nariz caía agua constantemente. Era como un iceberg descongelándose. Sus prendas goteaban sobre el suelo de madera hasta formar un charco a su alrededor.

El hombre me dijo que llevaba varios días en esa situación. Era portugués Y era alcohólico. Según me contó había estado trabajando en una obra pero no le pagaron y ahora se veía sin trabajo, sin dinero y en la calle, y que como era portugués el pobre se creía un Ser inferior.

Cuando le conté a mi compañera lo sucedido, me dijo que ella también lo había visto el día anterior tumbado entre cartones sobre un banco del parque y que a su lado había un cartón de vino. Yo también había visto gente en el parque esa noche preparándose su cena de Nochebuena. Los observaba desde la ventana de la cocina del albergue, pero no podía hacer nada, aunque si supiera que aquel pobre desgraciado iba a pasar la noche al raso hubiera tomado cartas en el asunto.
Cuando se fue, le di unos euros para que pasara el día y algunas recomendaciones, muchas palabras de ánimo y le mejor suerte que buena falta le iba a hacer.

Me quedé pensando y traté de reflexionar sobre el asunto… ¿Sería cierto que lo despreciaban por ser portugués y alcohólico? O ¿simplemente se lo imaginaba?
¡¡¡Desde luego, cuanta gente hay necesitada en el mundo!!! Y pensar que solo con prestar una mínima ayuda podríamos sacar a tantos de la miseria.

Saber que ese pobre hombre durmió tan cerca de mi sin poder hacer nada, me supuso un mal trago aquella Navidad, aún hoy al recordarlo siento un escalofrío en mí.
Nunca sabes que te depara el destino.
Namasté



El caso de José Manuel Jimenez Lamuño

Relatos cortos Posted on Mar, agosto 23, 2016 01:30:53

El caso de José Manuel Jimenez Lamuño

 

Jose Manuel Jimenez Lamuño

Era el día de Nochebuena que como siempre, es cuando suceden estas historias reales como la vida misma. Aquella tarde estaba preparando la cena de Nochebuena para los peregrinos cuando apareció mi amiga y voluntaria para todo, Marina Saiz de Burgos. Venía acompañada de un peregrino, que al primer golpe de vista parecía peculiar.

Era un hombre de mediana estatura, con un flamante bigote al estilo de «Iñigo» años 80, delgado, bien vestido, tal vez, demasiado impoluto, para ser peregrino. Sus botas relucían y esto me llamó mucho la atención, pero no quise darle importancia ya que también hay maniáticos de la limpieza. Como ya imagináis el uso de un albergue de peregrinos es exclusivo para peregrinos y no será la primera vez, sobre todo en verano, que te aparece alguien con su maleta de ruedas pidiendo alojamiento.

El hombre en cuestión dijo llamarse José Manuel Jimenez Lamuño, lo recalco, como si quisiera grabármelo a fuego y que era de Gijón. Nada que se saliera del guión, pensé. Todo normal, sin embargo, la historia que me contó después , era como sacada de una novela negra, propia del mismísimo Hitchcock.

Después de cenar y con los argumentos previos que me aportó la buena de Marina, quise saber de propia voz, todo sobre este «personaje» Así que cuando nos quedamos a solas, le interrogué acerca de su vida.

Me contó que estando su esposa, sus suegros y sus dos hijas de viaje, habían parado en un cafetería de gasolinera a comer algo, cuando un conductor ebrio se empotró con su camión contra la cafetería matando a toda su familia.

Siguió contándome que como les había prometido a su familia hacer el Camino de Santiago y que como no había podido cumplir con su promesa , pues había decidido peregrinar desde Roma a Santiago y allí estaba en la cena de Nochebuena. Me enseño recortes de prensa donde se le veía entrevistándose con el Papa y donde se hablaba de su peregrinar, de la desgracia de su familia con fotos y otros recortes de prensa.

Continuó con su relato explicándome que había llegado a Santiago y que continuó caminando de vuelta hasta enlazar con el Camino del Norte que le llevaría a Gijón, pero que como eran sus primeras navidades sin su familia, decidió seguir caminando y caminando y que allí estaba.

Me contó que había sido minero en las minas asturianas de carbón y que estaba afectado de silicosis de segundo grado, algo que parecía evidente, a juzgar por la tos que tenía.

Me quedé sobrecogido con la historia de este peregrino.. Aquella nochebuena se convirtió en una nochemala, casi no pude pegar ojo, pensando en todas las cosas por las que había pasado esta alma en pena. Pasaron varios días y aún seguía con la preocupación de ¿donde estaría aquel peregrino, que sería de él, se habría suicidado, estaría bien? Fue una autentica pesadilla, una tortura psicológica. Son estas historias conmovedoras que te dejan huella. Hasta que un buen día las olvidas y continúas con tú vida diaria.

Pasaron unos años cuando recibí un email de la buena de Marina de Burgos donde me decía:

Sergio, ¿ recuerdas a aquel asturiano que se le había muerto toda la familia en un accidente ? ¡¡¡ vaya si me acuerdo!!!!……
Pues tengo que decirte que todo era falso. Era todo una mentira El hombre iba contando esa historia por todos los albergues con la intención de dar pena y así tener un trato condescendiente de favor hacia su persona y subsistir a cuenta de contar esa historia, una y otra vez.

Casi no me lo podía creer, me quedé de piedra. !!!!!

Como puede haber personas así??? jugando con los sentimientos de los demás.!!!

A raíz de la publicación de esta historia en la red, una de sus hijas se puso en contacto conmigo para decirme que había leído mi relato y que lo que yo había escrito era completamente cierto. Todo lo que yo decía era verdad y la historia de su padre era un engaño. Un buen día a su padre se le dio por irse de casa y hacerse suya una triste noticia que sucedió en realidad, pero no era su familia. Toda su familia estaba viva, gracias a Dios.!!! La pobre mujer se sentía mal y algo avergonzada de que su padre la diese por muerta y que con esa horrible historia engañase a personas que como yo se lo creímos a «pies juntillas»y nos desvivimos en preocupación por atender las necesidades de una persona en estas circunstancias.

Ancha es Castilla y amén

Nota de prensa

 



A Shiva le duelen los pies

Relatos cortos Posted on Mar, agosto 23, 2016 01:26:36

A Shiva le duelen los pies

Un día llegaron al albergue un trío curioso. Se trataba de una peregrina mexicana y su madre. A estas dos peregrinas les acompañaba un joven hindú. Su aspecto lo delataba. Me resultó curioso y extraño ver a este joven, pues nunca había visto a un hindú en el Camino.

La joven era simpática, alegre y extrovertida. Muy típica mexicana, con trenzas a ambos lados de la cabeza y un color de pelo negro-azulado como los indios de América.
Era la típica persona que rápidamente hace amistad. Su madre, una mujer madura, mantenía una esbelta figura y tenía un trato dulce, afable y apacible. Recuerdo que además poseía una caligrafía extraordinaria.

Enseguida percibí que la joven siempre lucía una esplendida sonrisa y él tenía cara de preocupado y de pocos amigos pero no quise meterme en asuntos que no me conciernen.

La tarde iba transcurriendo con la normalidad habitual de los días de invierno. El escaso número de peregrinos hacía que nos sintiéramos como en familia.

Cuando ya habíamos entablado cierta “amistad” la joven se abrió con más confianza y me contó lo que le preocupaba a su amigo.

La cuestión era que ella había conocido por Internet al joven hindú. Llevaban cierto tiempo de relación y habían decidido que era la hora de conocerse en persona.

Para que ninguno de los dos tuviese que gastar mucho dinero, la joven mexicana planeó que se reunieran en un punto intermedio. De esta forma, fue como llegaron a España y al Camino Santo.

Tengo que admitir que me sorprendió su relato y la forma equilibrada que estaban llevando. Desde luego la joven era valiente y decidida y su plan era perfecto. ¿Qué mejor sitio para conocer a una persona que en el Camino de Santiago?

Al principio, pensé que me estaba contando su bella historia de amor, pero a medida que avanzó en su relato, me di cuenta de que algo la estaba preocupando. Continuó contándome cosas sobre los días que llevaban caminado, hasta que llegó al punto en cuestión. Desde hace unos días mi joven amigo hindú, se siente mal, abatido. Dice que todos le miran mal, que nota en las miradas cierto rechazo por su color de piel y quiere abandonar el Camino” “ A mi me da mucha pena dejarlo después de tanto esfuerzo y sacrificio que hemos hecho para estar aquí. Estoy desolada y no sé si podrás ayudarme”

Ciertamente estaba muy preocupada. Cuando veo a alguien así luchando por una causa justa, o por amor, no puedo resistir la tentación de intentar ayudar.

Hablé con el joven y traté de sonsacarle algunas palabras, ya que era muy reservado. Él trató de excusarse aludiendo que tenía mucho dolor en un pie y que tenía que dejar el Camino. Sin embargo, yo sabía por boca de su compañera que eso no era cierto, era solo una excusa para no decir lo que le pasaba realmente.

Entonces sin pensarlo, le dije: «Descálzate, por favor». Le cogí su pie sucio y sudoroso de la caminata y con una pomada calmante le dí un masaje en el pie mientras continuamos hablando hasta que terminé el masaje.

Al día siguiente por la mañana la joven vino a verme y entre una mezcla de alegría y lágrimas me dijo que continuaban el camino, que por alguna causa el joven cambió de parecer. Estaba tan agradecida que no le salían las palabras con la emoción y se fundió en un cariñoso abrazo.

A veces nos creemos que todos nos odian y no es así.



Siguiente »